Esto me complico, agregue un millón de pensamientos basados en La promesa que nunca fue cumplida por mí.
Perdoné, como la tonta que siempre fui, pero nunca me perdone a mi misma, como la patética ingenua que siempre estaba sentada al lado de lo que mas le convenía.
Perdí tiempo, perdí amigos, perdí vida y constantes caídas que me acompañaban con un litro de agua (…).
Quice salir, me armé de valor, y con esas agallas que me hacían verme indolente camine sin mirar 'jamás' hacia atrás…
El fin siempre estuvo cerca, pero, por miedo prefería mirarlo escondida sin que el me descubriera.
Una noche contemple un simple destello en el techo, no sé que fue en realidad, era una minima luz que brotaba desde afuera,
Como si fuera poca la dureza de mi mente, esa luz en un momento pudo hablarme, pensé que la locura me había ganado y me había hecho suya, una parte de mi me decía que era algo real que solo drogada lo podía encontrar en mi, quice más, y mas y mas y mas, todo parecía real, mi irrealidad era perfecta, lo recuerdo como queriéndolo vivir nuevamente…
ENTONCES FUE EN ESE INSTANTE QUE TERMINE POR ACEPTAR QUE SOY UNA MALDITA ADICTA QUE NUNCA POSIBLEMENTE PODRÁ DECIR STOP*
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