Me gusta la gente sencilla,
humilde,
me dan ganas de protegerla afirmarlas
y cederles el asiento de la micro
decirles quizás sutilmente
sin que lleguemos a un dialogo o una conversa
que el mundo puede ser mejor,
que no todo está perdido.
Me alegra la gente
me contagia de miradas
me ánima a seguir caminando
imaginando y riendo de la nada
un montón de silencios
clavados en el viento pasajero...
No hay comentarios:
Publicar un comentario