La vida y la muerte.
Insólita y firme.
Trágica y tierna.
Larga y fiel
Pronta espera...
Como sonaría mi nombre en un millón de bocas.
Como saldría mi nombre pronunciado desde un simio que sabe de fraternidad...
Humanos mitad gente, mitad delirios.
Razones perdidas en búsqueda de pasatiempos eternos y dóciles como un animal salvaje que protege a su cría..
Creí que volar era soñar, pensé que volar era perderse en un millón de sueños que a veces se imponen y te dominan, se convierten en tus dueños y yo que me sentía libre...
Como pude ser la compañera perfecta de un crimen de pasiones enfermizas de lujurias de noches perdidas sin amor cubiertas de caricias falsas de ropa tirada en el suelo de miradas perdidas en el infierno de pensar...
Como puedo estar quieta si la vida se mueve al ritmo de mi corazón destruido, y aún así no siento mis pies entumecidos del calido frío del invierno que me golpea...
Me sentiré así de culpable cuando el reloj marque las 12 en punto, o cuando el sol se digne a salir para regalarme un nuevo día sin respuestas, aún sabiendo que la eternidad podría ser mi compañera la espanto y le enseño la puerta.
En los territorios cubiertos de cuerpos mi alma pide un alivio y aún así el castigo de sentir me retiene como algo divino.
En las paredes su nombre al vacío, lleno de murmullos escupidos por mi boca, no puedo ser un ángel no puedo ser devota de mi propio miedo enfurecido..
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