Como a esa hora paso por mi (mi alma) pidiéndome cuentas a todo lo que la había opacado de mi, Paso ligera y un poco arrogante, me tiro las cartas en la mesa y me pidió un beso, que termine negando...
Como a esa hora tambien pasaron mis litigantes más infieles, educadamente por mi jardín de arena, sentí duramente un codo en mi espalda, había sido él con sus caricias enloquecidas que derramaba en mi cuerpo, sudando te regale mil latidos por segundo de mi acelerado corazón pequeño, entonces cuando pases de nuevo te pediré una explicación absurda que terminare aceptando, como la buena para nada que siempre recuerdo que soy y obviamente ambos recordamos, en la ambigüedad de ciertos deseos baratos.... hechos polvos, hechos espasmos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario