viernes, 1 de enero de 2010

Fantasias del alcohoL.


Esa pobre mujer con supuestos poderes síquicos no hacia más que bailar todos la observaban como queriéndole decir algo, pero raramente nadie se atrevía a decirle ni media palabra... Ella no podía hacer nada para dejar de bailar con esa euforia que la caracterizaba y que la hacia inestable, enfermiza y demente, sentía que las personas quienes la observaban con el rostro impactado, lo hacían con el mayor deslumbre, lo que ella no dimensionaba de comprender la critica y nefasta verdad que le guardaban todos sus expectantes, cosas y gestos que solo ella contestaba en sus delirantes espejismos transformados en algo que solo ella lograba elogiar… solía ser muy alocada, eufórica y evaluativa, más cuando la ultima gota de alcohol terminaba por desplazarla y convencerla que la función había terminado, y así la puerta de salida se convertía en la salida de emergencia que utilizaba lo que su organismo ya no podía sostener. Entre empujones y mareos de risa de auto piedad desaparecía en la oscuridad de la noche, noche, que la cuidaba como una indigente más acostumbrada al frío de la noctámbula insomnia, y al ritmo repetitivo del contrabando desfachatado de la noche de gatos negros.
A la mañana siguiente el olor esparcido en su habitación era desmembranable y típio una mescla de cantina y cigarrillo la envolvian sigilosamente entre sus sabanas desteñidas, sus ojos rojos y su aliento seco semi acido la transportaban directamente hacía la llave del agua, para así poder hidratar lo que su cuerpo en la noche le había consumido y deshidratado. Se posaba en el espejo a contemplar la belleza que no existia, su pelo despeinado y arruinado (ahumado, cigarrillo y perfume)la hacían sentirse la reina de la belleza promiscua, se observaba como queriendo recordar el ultimo gesto que involuntariamente hizo ante la maza de gente que nunca la termino por conocer y que extrañamente ya habían dictado su juicio ante la pobre inestable transformada por el alcohol. Ya estando lucida y sin nada alucinógeno en su sangre amarilla y roja en ocasiones de realidad superficial tomaba aliento y como una mujer completamente adversa y "estable" continuaba su vida normal, autoreflexionando lo que había vivido, arrepintiéndose indudablemente de sus actos de humorista y de bailarina del hazme reir!!…

Lo que sí sabía, era como quitarse de encima los recuerdos que no le convenían, asombrosamente ella era capaz de editar sus acciones y no le importaba "el que dirán". Luego reaparecía repentinamente en alguna fiesta de amigos en común del patio loco, así daba paso a su inquietante forma de ser que ponía en riesgo su estabilidad y su normalidad para quienes tenían sus convicciones derechas e inquebrantables como el muro de "Berlín" jajaja. Ella sabía más de la cuenta, o quizá eso se quiso siempre hacer entender y de paso convencer a los demás que lo que ella interpretaba en sus locos bailes en donde el vaso terminaba mojando hasta sus pantalones.

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Nunca Jamás...

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